Maratón de Roma 2017

2/4/2017


Por José Manuel Fernández Cotrina.
Hace algún tiempo, tras acabar un medio maratón de Málaga, varios amigos decidimos correr cada año en algún sitio especial. Esta vez nos ha tocado el Maratón de Roma, la Ciudad Eterna, aunque también conocida por estar asentada sobre siete colinas, hecho interesante a la hora de correr. De los 12 que nos apuntamos este año, sólo 4 teníamos experiencia en maratón, por lo que el respeto era mayor.
El sábado 1 visitamos la feria del corredor, a la que se accede en fila y se visita del mismo modo, sin posibilidad de retornar si se quiere volver a algún stand. La bolsa (o mochila) del corredor muy generosa y de magnífica calidad.
Y pasando a la carrera, el Club Arroyo de la Miel estuvo representado por Merche Márquez y yo mismo. Comentar que nuestros miedos iban dirigidos fundamentalmente a dos aspectos que nos habían repetido los que habían venido en ediciones anteriores, la mala organización de la salida y los adoquines. Desayuno y calentamiento de dos kilómetros hasta la salida. Al llegar nos encontramos todo perfectamente organizado y delimitado, con muchos baños y guardarropas en camiones. No era carrera de hacer marca, muy tortuosa, con toboganes rompepiernas y sobre adoquines; el objetivo era disfrutar del lugar.
En un alarde de preparación y previsión, decidí correr con tirantes y gafas de sol, sin gorra ni mangas, a pesar del anuncio de lluvia. Simplemente no me lo creí tras mirar al cielo. Pero, como era de esperar, en el km 1 comenzó a caer una tromba de agua tremenda que marcó la carrera. Salimos desde el Coliseo al son de una banda de música militar y oyendo a los corredores cantar el himno de Italia, algo impresionante. 17000 personas en 4 oleadas, con muchos españoles.
Los primeros 12 km no fueron muy bonitos, con adoquines, mucha lluvia, viento e incluso granizo. Desde ese momento todo mejoró, pasando junto al río Tíber y la Plaza de San Pedro en el Vaticano, simplemente espectacular. Hasta ahí había mantenido un ritmo de 4:30, pero mi reloj decidió apagarse (km 15) e invitarme a continuar la carrera al estilo clásico, por sensaciones. Alguna mínima subida y mucha zona de arboleda preciosa, por amplias avenidas hasta el km 30. Los avituallamientos abundantes e impresionantes, tenían hasta galletas. Y llegamos de nuevo a la zona centro, por la Vía del Corso, Plaza del Popolo, Plaza Navona, Plaza de España y muchas otras zonas preciosas, por supuesto sobre adoquines sueltos y mojados que destrozaban los tobillos. La gente llenaba todas las calles y plazas sin parar de animar, llamándonos por nuestro nombre. El último km de bajada hasta el Monumento a Víctor Manuel II y el Coliseo, con un arco de meta apenas adornado que marcaba un 3:16:27 oficial a mi llegada. En medio de otro aguacero, con 4:18:36 y una cara tremenda de felicidad entró Merche Márquez, superando con muy buena nota su primera maratón. Los que aún disponían de reloj decían que sobraban 800m, que habíamos corrido 43km.
En resumen, magnífica experiencia, preciosa carrera, buena organización y muchos, muchos, muchos adoquines bajo la lluvia. Recomendable 100%. 




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