lunes, 10 de diciembre de 2018

Zurich Maratón de Málaga 2018 Medio Maratón




9/12/2018
Como otros maratones, el de Málaga este año además de la prueba reina da la posibilidad de correr la distancia del medio maratón, rentabilizando así la organización y aumentando el número de participantes.
Por nuestro club estuvieron presentes tres compañeros. Federico Melgares, que en la ultima semana consiguió dorsal, acabo en 1:42:01, Mercedes Márquez con 2:06:57 y Salvador Barco con 2:17:02.
La prueba, en su primera edición, tuvo una buena acogida con 1200 atletas finalizadores. El ganador fue Kamil Jastrzibski con 1:08:15 y Mónica Ballesteros con 1:25:36.


¿Mi último maratón?





9/12/2018
Por Francisco Javier Burgos

Llegaba a esta maratón con menos km que nunca. Sólo un rodaje de 28 km y otro de 25. El resto 20-22 pero no más. Eso sí entre semana, con madrugón incluido, entrenaba series completando 8 o 10 km, o algún rodaje progresivo. En la mejor compañía, Silvia Cañadas, Susana Segovia, que nos guiaba en las series y en las vueltas con Salvador Alba. Dos semanas antes había mejorado mi marca en media maratón en Córdoba, bajo un aguacero. Así que llegaba bien de forma, pero con dudas respecto al ritmo a elegir y siempre pensando que 42 km son muchos. Acompañado de Silvia y Salva nos encontramos en el guardarropa con Raquel y Jorge, que también habían mejorado marca en Córdoba, José Manuel Fdez. Cotrina y Mercedes, que iba a la media. Nos plantamos en los cajones de salida, cada uno en el suyo, (el mío sub 4h) deseándonos suerte. Salgo fácil, a un ritmo     de 5:05 /km, encontrándome cómodo, hasta llegar al km 18 donde me empieza a molestar una ampolla en el pie, aunque eso no me hace bajar el ritmo. Al contrario que en otras ocasiones, donde al pasar por la media, no pensé que me quedaba otra media, sino que seguí manteniendo el ritmo, llegando al Carpena km 31 donde me encuentro con Jose Carlos Calderón, que me esperaba para acompañarme hasta meta, manteniendo una media hasta entonces de 5:06 km, sigo a ritmo hasta que en 35 me quedo vacío de piernas. Aquí descubro la importancia de un amigo que te marque el ritmo y te anime, en esos km tan duros en los que solo queda la fuerza de voluntad por llegar a meta y, esta vez, también la ilusión de mejorar tiempo. Mi hermano Antonio en bici nos fue siguiendo y animando a todos en diversos puntos del recorrido, también Antonio Román y su mujer. Mi tiempo real según la organización ha sido de 3 h 40 m 7 s, el oficial se fue un más minuto por salir tan atrás. En meta, nuestra Silvia vuelve a mejorar marca y podio 2ª en su categoría, al igual que Raquel, Jorge y Cotrina. Salva, abandonó por correr con unas molestias que venía arrastrando las últimas semanas. Espero que pronto vuelva por sus fueros. 
Mi ¿ultima maratón? Mi propósito es hacer carreras más cortas, hasta medias, y también volver a muscularme un poco que tanto correr me está dejando hecho un pajarito.
Respecto a la organización ha sido buena, pero entristece ver que Málaga no valora su maratón. Demasiados km sin apenas público.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Zurich Maratón de Málaga 2018


Zurich Maratón de Málaga

Zurich Maratón de Málaga 2018
9/12/2018
Hoy los maratonianos de Málaga han tenido su gran día. Tras meses de preparación, cientos de kilómetros en las piernas y alguna renovación de zapatillas a las 8:30 de la mañana tomaron salida desde el Parque de Málaga. Nuestro campeón Luis Enrique por problemas de salud que no le dejaron entrenar las dos ultimas semanas decidió no tomar la salida. Una pena para él y para todos. Esta es su carrera año tras año y siempre ha estado arriba. Pero habrá otras ocasiones. Así, fueron seis los compañeros que compitieron: Jorge González, Silvia Cañadas, José Manuel Fdez. Cotrina, Raquel Muñoz, Curro Burgos y Salvador Alba. Caso aparte es el de Jose Antonio Berrocal quien con dorsal prestado acompañó a un amigo en la segunda mitad del maratón.
Salvador Alba, igual que Luis Enrique, aunque por otros achaques, salía mermado pero dispuesto a probar suerte. Lamentablemente tuvo que dejar la carrera en el kilómetro 13. Le era imposible seguir. Los demás cogieron su ritmo ideal, la mañana era perfecta, sin calor ni viento. El público no era mucho pero sí voluntarioso y había bandas de música y animación por el recorrido. El kilómetro treinta siempre es una referencia para los maratonianos. Es su hora de la verdad. En Málaga más aún porque es cuando empieza el sector más duro del trazado. Con la asistencia en algunos tramos de amigos todos enfrentaron el muro. Cañadas los hizo acompañada de su mentora Susana Segovia y Curro por el gurú Jose Carlos Calderón. Cotri alcanzaba a Silvia, Jorge sufría como nunca para no alejarse mucho del ritmo y llegaba vacío pero con su mejor marca 3:00:03. José Manuel acababa en 3:14:30 tambien MMP, seguido de Silvia con 3:15:00. Silvia cada vez que corre un maratón se supera; esta vez bajando tres minutos que además le ha valido para ser la decimosexta mujer y la segunda veterana F. Raquel ha estado en su mejor nivel, muy regular siempre y también batió sus límites con 3:19:15 y Curro se sumaba a la fiesta rebajando más de quince minutos hasta llegar en 3:40:07.
Nuestra presencia como club este año ha sido corta, pero los que nos han representado han brillado como nunca dando lo mejor de sí mismos. Enhorabuena a todos.
Los ganadores del maratón han sido el etíope Lemi Dumecha con un nuevo récord para Málaga de 2:11:07 y su compatriota Alemu Meserey con 2:32:20. La prueba la han acabado 2400 atletas.










sábado, 8 de diciembre de 2018

Maratón de Valencia Trinidad Alfonso 2018


2/12/2018
Por José Carlos Calderón Ruiz

El pasado 2 de diciembre participé en el maratón de Valencia. No es que yo lo diga sino que ya se considera entre los mejores maratones del mundo. Un recorrido bonito, a veces espectacular, aficionados animando durante todo el recorrido, buena organización y lo que más nos gusta a los maratonistas, temperatura ideal y circuito llano, ideal para hacer marcas.
Mi objetivo inicialmente era bajar de 4 horas, pero tras los últimos entrenos y viendo que me encontraba muy animado decidí jugármela e intentar mejorar mi mejor tiempo, que ya consideraba insuperable. El sábado salí a entrenar un poco, realizando 8 kilómetros por el cauce del río Turia. Sin duda uno de los mejores sitios de Europa para hacer deporte.
El día de la carrera, lo normal, el madrugón. La salida era en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y se realizó en varias oleadas, la primera a las 8.30. La llegada amaneciendo era una maravilla para los sentidos y mi ánimo mejoraba por momentos. Complicado llegar a los cajones de salida porque había más de 22.000 corredores.
La carrera salió hacía la zona del puerto y la playa, con ligera inclinación favorable, en el kilómetro 20, se dirige hacia el centro de la ciudad. Llegada esa distancia me reconoció un grupo de corredores de Málaga que identificaron la camiseta del club. Ellos iban a ritmos más vivos pero decidí unirme hasta que el cuerpo aguantase. Llegando al kilómetro 30 los perdí y comprobé que estaba fuerte, además allí estaba mi mujer y mis hijos. Paré un segundo a verlos y nuevamente a tope. Me faltaba poco y si me administraba llegaría al muro bien. Y llegó el muro, un par de kilómetros más flojos, sufriendo un poco, pero ya sabía que iba sobrado para mi mejor marca.
Llegaba lo mejor, un final de carrera espectacular con muchísimo público y animación, una alfombra azul sobre una plataforma montada sobre el agua entre dos gradas con público, que te hacían olvidar el cansancio.
Tres horas y cincuenta minutos, mi mejor marca y unos recuerdos estupendos de una carrera difícilmente insuperable en Valencia, bautizada como “Ciudad del Running”.
Una prueba de records, el ganador, Leul Gebrsilase, batió la mejor marca de la prueba con 2 horas y 4 minutos y finalizaron la prueba 19.500 corredores.
El lema de la carrera “La Cultura del Esfuerzo”.  

lunes, 3 de diciembre de 2018

Inscripción en la Federación Andaluza de Montañismo 2019




3/12/2018
Estimados compañeros, una vez renovada la licencia de club en la Federación Andaluza de Montañismo, se abre el plazo para la renovación de las licencias de atletas. Esta temporada la cuota más económica y popular en el club pasa de 35 a 36 euros. Se trata de la licencia tipo A para Andalucía y Ceuta. 
Una vez abonada la cuota de socio de 15 €, el que quiera obtener la licencia, la A o cualquier otra ha de comunicarlo y abonar la cuota correspondiente antes del 15 de diciembre


Podéis realizar el ingreso en la cuenta general del Club Atletismo Arroyo de la Miel: ES57 3023 0409 93 5592039001 y comunicarlo al club vía mail a Blas Correal

Asimismo se han aprobado los Calendarios oficiales de Campeonatos y Copas FAM 2019. Podéis consultarlo en el vínculo.


La Junta Directiva del CA Arroyo de la Miel


lunes, 26 de noviembre de 2018

EDP MEDIA MARATÓN DE CÓRDOBA 2018








25/11/2018
Como ya es habitual el Medio Maratón de Cordoba convoca gran parte de los efectivos del CA Arroyo de la Miel. Esta edición fueron 21 compañeros. Al éxito de participación hay que sumarle los extraordinarios resultados que en su conjunto han obtenido. Tal vez la lluvia les liberó y corrieron sin obligaciónes obteniendo así buenos tiempos.
Silvia Cañadas sigue asombrando mejorando año tras año marcas. Esta vez consiguió romper la barrera de 1:30 con 1:29:23 que le valió el primer puesto en su categoría, augurando un gran maratón. José Antonio Berrocal hizo lo propio  en Veteranos F con 1:35:18.
Esto en cuanto a podios. Jorge Gonzalez hizo su mejor marca con 1:22:37, José Garrido por fin llegó en 1:30:44, Curro Burgos pulverizó su mejor medio maratón con 1:39:00 y Mercedes Márquez rompió su MMp con 1:48:47. Blas Correal mejoró mucho su tiempo esta temporada con 1:26:47 y Raquel Muñoz acabó en 1:34:05. Hubo un lamentable accidente protagonizado por José Manuel Fdez. Cotrina que tuvo una caída grave. Desde aqui le deseamos una rápida recuperación.
Detallamos los tiempo de todos los participantes:
  1. Jorge González de Obregón 1:22:37
  2. Blas Correal Naranjo 1:26:47
  3. Silvia Cañadas López 1:29:23
  4. José Garrido Montero 1:30:44
  5. José Luis Cañadas López 1:34:00
  6. Raquel Muñoz Egidos 1:34:05
  7. José Antonio Fdez. Berrocal 1:35:18
  8. Salvador Alba Luque 1:38:31
  9. Fco. Javier Burgos Mancebo 1:39:00
  10. Federico Melgares Cespedes 1:42:14
  11. Juan Correal Naranjo 1:42:33
  12. Eduardo Cachinero 1:47:12
  13. Antonio Román 1:47:12
  14. José Manuel Fdez. Cotrina 1:48:47
  15. Mercedes Márquez Castilla 1:48:47
  16. Manuel González Martín 1:48:48
  17. Jaime Salas Rodriguez 1:49:18
  18. José Carlos Calderón 1:51:17
  19. José Miguel Mérida Alcalá 1:56:10
  20. Alfonso Torres Nícar 1:57:49
  21. Mario Correal Naranjo 2:01:48
La participación fue de mas de 6.000 corredores y los ganadores fueron Emilo Martín con 1:07:03 y Tamara Pérez con 1:18:04.

V Media Maratón Ciudad de Cártama y V C.P. Valle del Azahar


Fotos de Francisco de Molina

25/11/2018
Este fin de semana el medio maratón en la provincia era el de Cártama, con un trazado siempre difícil. Gran parte de los atletas del club habían elegido el de Córdoba este mismo domingo y de los nuestros Luis Enrique fue el único presente en Cártama. Su carrera fue magnifica y muy positiva para su objetivo de diciembre, el Maratón de Málaga. Estuvo siempre en cabeza luchando con el local José Antonio Urbaneja, a la postre ganador de la prueba con 1:14:01. Sólo diez segundos le sacó a nuestro compañero. Por las chicas la ganadora fue Rosa María Villegas con 1:35:03.
En la carrera filial de 10 km. estuvo presente el nuevo socio Francisco Vergara que la acabó en 1:51:14.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Presentación VI Carrera del Polvorón

27/11/2018
Nuestra carrera navideña, el 5.000 del Polvorón, debido a las obras de reforma de la pista de atletismo del Polideportivo de Arroyo de la Miel, se adapta a esta circunstancia y antes que cancelarse hasta el año próximo cambia su distancia, su recorrido y su superficie. Huyendo de las dificultades burocráticas que supondría hacer una carrera urbana en su lugar, planteamos una salida de 6.100 metros desde el "Poli" hacia el cementerio, desviándonos nada más pasar el túnel, a la derecha, con un recorrido sobre senderos pensado por nuestro compañero Francisco Muñoz Rojas "Pelícano". No es muy exigente aunque algo técnico y muy entretenido. Los detalles, mas abajo. 
Se trata de pasar un buen rato juntos, los socios del club y amigos. Para los de asfalto, de a pie o de bicicleta, supondrá un cambio de rutina, los de montaña se divertirán y les sabrá a poco. Saldremos todos juntos el día 30 de diciembre a las 12:00 desde el Polideportivo y, no siendo competitiva la jornada, tampoco hay que salir a muerte, en la medida de lo posible. Las sendas, para los de paseo marítimo, tendrán su dificultad por pedregosas e inclinadas, pero con paciencia y prudencia serán disfrutadas. Los que tengáis zapatillas de trail, echadlas. La idea es no disgregarnos mucho, andar cuando se necesite y esperar al que mas le cueste para que no se quede sólo. Después en meta en la Bar Agora se ofrecerán bebidas y algo de comer a los participantes.
Por ser una carrera informal y de consumo interno es gratuita y no es necesaria la inscripción. Basta con estar en la salida a la hora convenida.
Recorrido Garmin Connect

Perfil del recorrido




viernes, 23 de noviembre de 2018

V Medio Maratón de Velez-Málaga




18/11/2018
Por Federico Melgares

Nuevo fin de semana y nueva carrera por fin, después de la no comparecencia en Motril...Y nuevo fin de semana lluvioso, demasiado común últimamente , y demasiado engorroso. La carrera veleña, bajo el agua, pero no demasiado a excepción de su paso por el paseo marítimo de Torre del Mar, es una media bastante agradable y un poco durilla en su tramo final con una subida continua que si vas justito se paga. Aun así, merece la pena hacerla, porque al final en el avituallamiento el bocadillo de lomo caliente se agradece , y más si ese dia es gris y desapacible..
La carrera fue un comenzar con cuidado ya que el asfalto estaba muy resbaladizo, y su paso por el paseo marítimo es rápido, pero el viento y la llovizna deslució ese momento..para dar paso a una vuelta más rápida , donde el viento no daba de cara y dejó de lloviznar, con lo cual algo se recuperó...El tiempo fue de 1:42 y pico, pero lo bueno fue que se empezó mal para ir mejorando poco a poco...resquicios de la gripe pasada..

martes, 20 de noviembre de 2018

Sudadera para los socios del CA Arroyo de la Miel

20/11/2018
Con motivo de la campaña de renovación de socios y federados el CA Arroyo de la Miel, en agradecimiento a la confianza depositada, hará entrega regalará a  éstos de una sudadera ,con cremallera y capucha, personalizada para nuestro club, y esta vez sin patrocinadores. Los compañeros interesados deben escribir a este correo: blog_caarroyodelamiel@yahoo.es indicando su talla, de la S a la XXXL. No tardéis mucho y así, en la comida de Navidad del 16 de diciembre ya podreis recogerla.

La Junta Directiva del C.A. Arroyo de la Miel

viernes, 16 de noviembre de 2018

Comida navideña del Club de Atletismo Arroyo de la Miel



16/11/2018
Estimados socios:
Este año la Carrera del Pavo de celebrará el dieciséis de Diciembre. Muchos de vosotros participareis solos o con vuestra familia. Coincidiendo con este evento tradicional de Arroyo de la Miel el Club propone una comida para los socios y familiares directos en el Bar-Cafetería Ágora, en el Polideportivo. Servirá de jornada de encuentro entre todos y para hacer grupo.
El menú no está cerrado pero junto con ensaladas habrá frituras de pescado, marisco y bebidas. El precio para los adultos será de 10 € y los niños tendrán un menú adaptado pagarán 5 €. Son precios económicos para que podamos ir todos. La fecha, repetimos es el dieciséis de diciembre y la hora del encuentro será a partir de las 14:30.
Los interesados deben comunicar su asistencia a blascorreal@hotmail.com detallando cuantos van a asistir. Hace tiempo que no tenemos ocasión de vernos todos y pasar un buen rato juntos, por ello esperamos la mayor asistencia posible.

La Junta Directiva del CA Arroyo de la Miel

lunes, 12 de noviembre de 2018

54ª Behobia-San Sebastián



11/11/2018
Llevábamos ya mas de un año sin escribir de esta gran carrera, una de las mejores del país. Esta ausencia se debe sin duda a la retirada temporal y por fuerza mayor de su mejor embajador, nuestro compañero y amigo Manuel Marín. Él lleva ya mas de un año lesionado pero pronto nos acompañará en las carreras.
La ocasión de volver a saber de la Behobia-San Sebastián nos la brindan José Manuel Fdez. Cotrina y Mercedes Márquez. Ayer pudieron disfrutar de esta clásica, abarrotada de público como siempre. En la salida tuvieron ocasión de conocer a la hija de nuestro querido Román, con la que Mercedes hizo además el recorrido. 
La distancia es de 20 kilómetros y Cotri la terminó en 1:26 echándole una mano a un amigo en la subida a un puerto. Mercedes acabó en 1:50. Los dos preparan el Maratón de Málaga y éste es un inmejorable entrenamiento. La semana que viene, como a muchos del club, les toca Córdoba.

XVII Maratón Alpino Jarapalos





10/11/0218
Por Antonio Burgos


Otro Jarapalos más. Esta vez más acompañado. Hemos sido seis, cuatro de ellos debutantes en esta prueba. Durante tres meses de preparación, los problemas físicos de casi todos parecían que iban a causar muchas bajas. José Budía con la cintilla, Edu con poco tiempo para entrenar, pequeñas lesiones y un parón final de dos semanas, Antonio Román con un catálogo de molestias coronado por una lumbalgia, como Mario Platero, que estuvo las tres últimas semanas sin poder correr. Sólo Juan Carlos Gallardo y yo hicimos todas las salidas al monte los domingos y no libramos de problemas graves.
Con un panorama así fue una alegría encontrarnos todos en la salida con ganas y entusiasmo. A pesar del estado físico, en la hora de la verdad, allí estábamos, con valentía e inconsciencia, a hacer nuestra carrera, la mejor que cada uno pudiera.
Con el buen ambiente de siempre y calentados los ánimos por Chito salimos por Arroyo Blanquillo hacia Calamorro. Antonio Román y Juan Carlos delante, Mario y yo juntos, y Edu y José Budía alias "Polini" detrás. En los primeros kilómetros, hasta las Antenas, la densidad de corredores es alta y no se puede ir al ritmo que uno querría, sobre todo los que van mas fuertes; casi hay "caravanas" de corredores, que poco a poco se van disolviendo.
A poco de coronar las Antenas vemos a Juan Carlos a pocos metros. Qué raro, dijimos. Nos explicó que ese baúl de la Piqué que lleva por mochila, por lo menos pesa 4 kilos, se le abrieron las cremalleras y tuvo que recoger el reguero de pertrechos. Hicimos el avituallamiento con 1:30 de tiempo los tres y volvió a ponerse delante en la larga bajada de 5 kilómetros hasta la Embotelladora. Mario iba prudente con molestias en la espalda y bajamos juntos.
La subida a la Cantera es la primera prueba de fuerza, 1.5 kilómetros duros con las piernas cargadas de tanto bajar antes. A Juan Carlos ya no lo volvimos a ver. Los tiempos eran para mí muy buenos, siempre con Platero al lado, un lujo de liebre. Cuando él esta mal es mejor que yo.
Pasamos por el Pilón de Jarapalos y bajamos por el Arroyo Fuente de la Higuera, que vimos por primera vez con agua. El suelo estaba mojado y resbalaba. Un respiro de carril y comenzamos la segunda subida de verdad, Arroyo Hondo -con mucha agua-, soportable hasta el Pesebre, pero matadora hasta el final. Vamos en pequeños grupos, alguno se para y entorpece a los demás, ralentizando la ya lenta marcha.
Salimos al carril y oxigenamos las piernas con un ritmo más alegre hasta llegar la entrada de Presidiarios, la etapa reina de este maratón. Son tres kilómetros de ascenso sin apenas respiro. En el arenal antes de la subida a la Media Luna avistamos a Antonio Román que nos cuenta su calvario de calambres desde el km . 16. Es una auténtica faena. Él, con Mario en baja forma, era el que podía hacer mejor carrera, bajando de las seis hora seguro. En situaciones así lo normal es abandonar, pero echándole valor y coraje siguió adelante. 
En el segundo paso de Las Antenas, con 5:14:00, mientras nos avituallamos Mario y yo vemos llegar a Antonio Román, determinado a terminar. Mario, con más confianza conforme pasan los kilómetros tira ya sólo hacia meta y yo bajo a Calamorro con la dificultad de siempre a estas alturas de recorrido.  Juan Carlos ya va muy adelantado y acaba llegando a meta con 6:05. Platero baja fuerte detrás y acaba en 6:42, un tiempo dadas sus circustancias, magnifico. Después llego yo, que bajo Arroyo Zambrano medio fundido y termino en 7:03, muy contento y mejorando mucho mi tiempo en  Jarapalos. Parte de mi mejora se la debo a Mario con el que hice 31 kilómetros.
En meta los tres esperamos a Antonio, inquietos por su estado físico. Llega en 7:22. Ya sólo quedan Edu, que se despegó de Polini en Las Antenas, acaba en 8:09. Polini acaba con 8:25. La suerte no les trató muy bien a ellos, con las lesiones previas y las sobrevenidas en la jornada pero acabaron la prueba y esa es su mayor satisfacción.
Los ganadores de esta edición fueron Juan Bravo con 3:45 y Gemma Arenas con 4:21.
Como todos los años la Organizacion, el Club Jarapalos Trail y el Ayuntamiento de Alhaurin y todos los demas colaboradores han montado una carrera extraordinario en todos los aspectos, recorrido, avituallamientos, animación y atención al corredor, con cientos de voluntarios jaleando a los competidores en los avituallamientos y cruces. Gracias a todos.

domingo, 11 de noviembre de 2018

IV CARRERA URBANA MASALA LA CALA DE MIJAS


11/11/2018
Por Francisco Javier Burgos

Tengo que reconocer que aunque cuando empecé a correr, hace ya 6 años, me atraían los retos de las distancias largas, con el maratón como prueba suprema y objetivo máximo llevo tiempo identificándome más con las carreras cortas y explosivas. Esta carrera, en la que no tenia pensado participar, ya que estoy entrenando para la maratón de Málaga con las dudas de siempre, que ritmo escoger, como hidratarme, como alimentarme, si la termino o si no, etc… me decidí en un impulso (por otro lado habitual en mí) a hacerla y sobre todo a acompañar a nuestra amiga Susana Segovia, en su renovada afición por correr.
El día se presentaba soleado, sin viento aunque con calor para estas fechas. El recorrido era desconocido para mí, pero se trata de dos vueltas, por la Cala de Mijas, discurriendo buena parte por lo que ahora es la senda Litoral con tramo incluido en arena por el destrozo de los temporales, cerca del famoso restaurante La Butibamba, donde tantas veces desayuné con mi padre hace años, después de un rodaje en bici como parada para la vuelta a Málaga. Ahora esa carretera me parece demasiado peligrosa para los ciclistas. Me traía buenos recuerdos. No estaba cansado, pero el día previo había hecho un rodaje largo de 28 km, con buenas sensaciones. Así que la carrera comenzó, y no iba al ritmo que puedo ir. Las piernas pesan después de un rodaje largo, aunque no nos demos cuenta. Pero corremos para disfrutar. Lo hice y terminé los 5,5 km (según mi Garmin 5,58 km) a 4:33. Otra carrera más. Susana con su calidad, reapareció con su primer puesto en su categoría, alegrándome mucho por ella.

lunes, 5 de noviembre de 2018

XXXV Medio Maratón de Motril





4/11/2018
Además de de Fuengirola también Motril tuvo su Medio Maratón, la trigésimo quinta edición. Allá fueron tres compañeros a correr. Según nos cuenta uno de ellos, José Cotrina, la prueba ha cambiado mucho este año y para bien. El recorrido ya no baja al puerto pero es mas entretenido aunque no fácil con cuestas y bajadas. Mucho público en las calles y muy buena organización con avituallamientos cada 3 kilómetros. Teniendo familia Cotrina y Cristina allí, la ocasión era perfecta para visitar la ciudad. Ademas de los veintiún kilómetros hubo carreras de diez y de cinco.
Los tiempos de los cuatro fueron, por orden de llegada, 1:30:22 para Cotri, Cristina Cortijo 1:56:19 y Mercedes Márquez 2:00:08.
La participación en el medio maratón fue de casi 600 atletas y los ganadores fueron Mohamed Blal con 1:08:15 y Nazra Machrouh con 1:24:02.

III Medio Maratón de Fuengirola







4/11/2018
Gran jornada la de ayer para nuestro club en el Medio Maratón de Fuengirola. Con una representación reducida pero de gran calidad logró tres podios. Los valientes fueron Luis Enrique Lérida, Jorge González, José Garrido, Raquel Muñoz y nuestro nuevo compañero José Miguel Mérida.
A Luis Enrique por fin le salió una carrera sin problemas ni incidentes y pudo demostrar su buen momento con un segundo puesto absoluto y primero de su categoría con 1:13:41. Jorge se encontró muy bien en todo momento, de menos a más, llegando con 1:23:55. Raquel Muñoz fue podio en su categoría con un tercer puesto y 1:34:41. Los tres preparan el Maratón de Málaga y con estos resultados tienen que ser optimistas para diciembre. José Antonio Berrocal oficialmente quedó tercero de su categoría Veterano F, con 1:40:04, aunque le corresponde el segundo escalón. Es por la fusión de las marcas de corredores veteranos con deportistas con sillas de ruedas. Es algo que la organización debe corregir en futuras ediciones. José Garrido se desquitó del mal sabor del Campeonato Mundial de Veteranos con una marca mas cercana a sus objetivo y forma, 1:31:16. Por último José Miguel Mérida en su debut como atleta del club acabo la prueba en 1:55:49.
La participacion fue de unos 700 corredores y los ganadores fueron Cristobal Ortigosa con 1:08:44 y Janine Lima con 1:22:56.


lunes, 29 de octubre de 2018

IX Medio Maratón Rincón de la Victoria


28/10/2018
El medio maratón de esta semana ha sido el de Rincón de la Victoria. El recorrido este año es nuevo y sale de la Avenida del Mediterráneo, llegando al Centro de la localidad, en la plaza de la Constitución, y pasando por toda la localidad, además de llegar a los núcleos de Torre de Benagalbón y La Cala del Moral.
Entre los casi 300 participantes estaban nuestro Antonio Leiva y Federico Melgares. El primero de ellos quedó a pocos segundos de subir al podio con un cuarto puesto y 1:35:34. Federico estuvo cerca de ese tiempo con 1:37:46.
Los ganadores fueron Dani Perez con 1:10:27 y Janine Lima con 1:21:28.


III CARRERA SOLIDARIA FUNDACIÓN REAL MADRID


28/10/2018
El pasado domingo se celebró en el vecino Alhaurín de la Torre la tercera edición de la Carrera Solidaria Fundación Real Madrid, dentro del circuito organizado por este club de fútbol. Los beneficios de este evento van destinados a actividades socio deportivas de atención la diversidad.
La jornada tenía varias distancias que elegir. Los miembros de nuestro club eligieron los diez kilómetros. A este blog le consta tres participantes, Francisco Javier Burgos, que en la fecha de su cumpleaños y con dorsal dedicado a sus cincuenta y dos años, hizo su mejor marca con 44:49; Christian Mehoune, que vuelve a competir después de un largo periodo de lesiones llegó con 48:24. Sabemos de la participación de Alfonso Torres y de un compañero más, pero no aparecen en las clasificaciones. 
Desde el Club de Atletismo Arroyo de la Miel pedimos a nuestros socios que especifiquen el club en las inscripciones. Así ganamos en presencia en este mundillo y facilitáis el trabajo a este reportero aficionado.
La carrera de 10.000 metros fue ganada por segundo año consecutivo por nuestro vecino y amigo Antonio Caba con 34:06 y por Rocío Sibajas con 42:42. La participación en esta distancia fue de 350 atletas.

jueves, 25 de octubre de 2018

XXI Medio Maratón de Marchena-Paradas





21/10/2018
Por Federico Melgares
El pasado domingo se celebró el XXI Medio Maratón de Marchena-Paradas, en Sevilla, la primera que hago en dicha provincia, pero mal dia para acudir allí. No hubiera pasado nada si solo hubiera habido lluvia, ya que correr bajo la lluvia se está convirtiendo en una tónica demasiado frecuente, pero la ida y la vuelta fueron otro cantar.
Bajo una lluvia torrencial pasé por Antequera con todas las ganas puestas en dar la vuelta, ya que no era normal lo que caía en ese momento, pero bueno decidí continuar hasta llegar a Marchena, cuya carrera comenzo bajo una llovizna incesante, desarrollandose así en su totalidad.
El perfil estaba bien con continuas subidas y bajadas , no pronunciadas , lo cual hizo que la carrera en si fuera muy agradable y bonita para hacer en más ediciones, pero sin lluvia.
Y como no era dia para hacer turismo, salí de allí al poco de terminar , para dar un enorme rodeo por Córdoba para llegar a casa, ya que la A-92 se cortó a la altura de La Roda por inundación del carril en dirección Malaga. 
Una media movidita, que de no ser por esos sucesos, hubiera estado bastante bien, ya que la carrera en si no fue mal, con buenas sensaciones durante todo el recorrido, y un tiempo de 1.39.47 que no está mal para las condiciones de ese dia..Hubiera sido mejor haber hecho la Media de Cuenca , coincidente con esta. Tal vez el año próximo....Venga un saludo a tod@s...y hasta la próxima, o sea en  el Rincón este domingo.

lunes, 22 de octubre de 2018

LX Carrera Urbana Ciudad de Málaga






21/10/2018
El evento deportivo más importante de la provincia por el número de participantes tomó ayer las calles de Málaga. Casi 19.000 corredores tomaron la salida. Muchos son habituales de las carreras populares, para otros es el primer reto por que hace poco que empezaron a correr. Todos con ilusión, buen ánimo y deportividad.
La salida fue en Paseo del Parque a las 10 de la mañana. Estaban los grandes fondistas de la provincia, con el probable y finalmente vencedor Abdelhadi El Mouaziz. Nuestro club estuvo representado por dieciseis compañeros. Lo más destacable fue la actuación de Silvia Cañadas con su mejor tiempo en la prueba con 42:03. Corrió acompañada por su hermano José Luis y José Garrido. los tres entraron practicamente en el mismo tiempo. Buena carrera también de Curro Burgos con marca personal y 46:03. Estos son los participantes y sus tiempos:

    1. José Manuel Fdez. Cotrina 41:16
    2. José Garrido 42:00
    3. Silvia Cañadas 42:03
    4. José Luis Cañadas 42:05
    5. José Carlos Gallardo 44:32
    6. J.A. Fdez Berrocal 45:22
    7. F.J. Burgos Mancebo 46:03
    8. J.C. Calderón Ruiz 46:55
    9. Antonio pineda Villalobos 48:09
    10. J. Andrés Fdez. González 48:24
    11. Alfonso Torres Nícar 48:25
    12. Cristina Cortijo Bon 52:27
    13. Enrique Coca Boronat 52:28
    14. Mercedes Márquez 55:01
    15. María Jesús Márquez 59:50
    16. Manuela Martinez Lara 1:04:20
El ganador fue el ya mencionado Abdelhadi El Mouaziz con 31:11. No podemos dejar de mencionar el décimo puesto absoluto de Pablo Cominy, hijo de nuestro Rafa Comino. Por las chicas la ganadora fue Lola Chiclana con 36:48 y nuestra amiga Rocío Ortega rozó el podio con 38:47.



martes, 16 de octubre de 2018

DESERT RUN 2018





Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba usando el mismo cuádriceps tocado de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
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La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
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La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.