lunes, 9 de diciembre de 2013

IV Maratón de Málaga (I)


(Crónica de ANTONIO BURGOS)

   La gran cita del Maratón de Málaga llegó el pasado domingo 8 de diciembre. El grupo de once maratonistas del club llevaba cuatro meses con esa fecha en la cabeza. Rodajes eternos todos y series infinitas algunos. El trabajo estaba hecho y quedaba el día de las notas, pero el maratón es un profesor caprichoso y aunque los estudiantes lleven los deberes hechos siempre puede sorprenderlos con algún obstáculo inesperado que superar.
   Este año el recorrido también cambiaba respecto a los anteriores. El primer tercio era conocido para todos: desde el Puerto hacia Pedregalejo y vuelta. Después venían las novedades: el centro de la ciudad, con un emocionante paso por calle Larios; subida hasta el estadio de La Rosaleda; bajada hasta Hacienda; la cuesta de la Avenida de la Aurora; la Avenida de Europa, hasta ir acercándonos al Paseo Marítimo. Este último tercio, con los kilómetros más duros de la prueba, con idas y venidas por la misma carretera, es el tramo más desagradable para el corredor por lo desolado de la ruta, el poco público y el viento. Un tramo que la organización debería replantearse, aunque entendemos las dificultades y lo que supone volver a hacer un nuevo cambio de recorrido. La organización mejoró con una buena ayuda a los atletas en la carrera. La asistencia de público fue mayor, pero aún lejos de lo que deseamos los participantes. Esperamos que el Ayuntamiento atienda las sugerencias de los deportistas, mejore las alternativas para que los ciudadanos puedan desplazarse y que éstos entiendan que, aunque el maratón pueda causar alguna molestia, como cualquier otro acontecimiento en la ciudad, esta prueba, una de las máximas expresiones del deporte, lo merece.
   La participación fue de unos 2.000 atletas. El ganador masculino fue el etíope del Club Amigos del Saler Wubishet Girum, con un tiempo de 2h:16:53;  y en categoría femenina, la victoria absoluta correspondió a la también etíope, del mismo club,  Beshadu Bekele Bedane, con un crono de 2h:44:22.
   Volviendo a nuestros corredores, a las 7:30 nos encontramos todos en El Palmeral del Puerto, con cara de frío y nerviosos por el reto inminente. Los planes, ritmos y grupos previos saltan por los aires cuando empieza la competición. La mayoría salimos más rápidamente de lo previsto y alguno se distrajo en la salida, pero ya no importa, estamos en marcha. Poco a poco bajamos a los tiempos previstos y camino de Pedregalejo nos cruzamos con la cabeza de carrera y vemos que nuestro Luis Enrique va bien colocado. Conforme nos cruzamos, nos jaleamos unos a otros. También nos animan Blas, Víctor, César y Mario Platero. Ellos son parte de nuestros pasos y nos dan fuerza en los peores momentos. Los kilómetros pasan, primero sin sentirlos, nos alimentamos, bebemos y vamos llegando a los kilómetros que sentencian, donde es fácil que las fuerzas flaqueen y las lesiones recientes u ocultas nos torturen. En esos momentos nos decimos que no importa, que hay que seguir adelante, aunque caminemos un poco para recuperar. Entonces acuden a nosotros nuestras abejas ángeles, los compañeros mencionados, que nos dedican una mañana a animarnos. Hacen con nosotros los últimos kilómetros, dándonos alas. Por fin llegamos a la meta y nos derrumbamos del esfuerzo y de la emoción.  
   En la llegada conocemos las proezas de Luis Enrique y Silvia. Luis Enrique es, sin duda, uno de los mejores de la provincia y nos da categoría por donde va. Ha quedado sexto absoluto, quinto de su categoría y primer malagueño con una marca de 2:33:40. Silvia no tiene techo: después de hacer recientemente su mejor tiempo en medio maratón, baja nueve minutos su tiempo de maratón, dejándolo en 3:27:11 y consigue el primer puesto en la categoría de veterana B. Manuel Marín, lesionado dos semanas antes, con casta y orgullo, hace 3:17:07. José Luis Cañadas recoge los frutos del trabajo hecho y, a pesar de la lesión de Córdoba, también mejora marca. Salva, acompañado muy de cerca por Ismael,  consigue su objetivo: 3:30:33. El resto, la tropa, mi tropa, José Carlos, Curro, Mauri, Javier y el autor de esta crónica, Antonio Burgos, conseguimos nuestras modestas metas. Mauri debutaba y lo pasó mal, pero aún así, debe estar orgulloso de su primer maratón. Vendrán otras y nos harán mejores. 
   Los participantes queremos agradecer a todo el club el apoyo que nos ha dado, cada uno desde sus posibilidades, durante la carrera, en meta, y en el grupo de whatsapp. También agradecemos a nuestras familias la paciencia y la compresión durante la larga preparación. 
   Yo, Antonio, doy gracias en particular a Helena y mis dos niñas; a mis sospechosos habituales, Salva (Coyote) y Silvia (Correcaminos); a Curro, Mauri, José Carlos y José Luis, camaradas de rodajes infinitos.




Clasificación de atletas del CA. Arroyo de la Miel




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