martes, 16 de octubre de 2018

DESERT RUN 2018





Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba usando el mismo cuádriceps tocado de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
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La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
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La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
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Por José Manuel Fdez. Cotrina

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pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


Por José Manuel Fdez. Cotrina

Uno de los aspectos más interesantes de correr fuera de Málaga es conocer gente nueva que te cuenta sus experiencias y te habla de carreras que no has oído en la vida. El año pasado, durante los días de estancia en Nueva York con motivo del maratón, nos hablaron de infinidad de ellas, aunque hubo una que nos sorprendió. Se trataba de correr por el sur de Marruecos, cerca de la frontera con Argelia, en
pleno Sáhara. Eran las zonas donde se habían rodado películas como “La Momia”, “Sahara”, “Lawrence de Arabia” o “Spectre” de 007. Allí también se corría el Maratón de Sables, la Titan Desert o etapas de los primeros Dakar. Varias revistas deportivas y alguna cadena de TV seguían la prueba. Tenía hasta su propia moneda de pago.
Inicialmente la descartamos por parecernos una locura, pero en algún momento que no recuerdo, seguramente influenciados por el alcohol y los alucinógenos, decidimos apuntarnos. Total, quedaba un año para prepararla y ya teníamos experiencia subiendo dunas en la playa de Bolonia. Y tras numerosos medios de transporte y aeropuertos más pequeños que el salón de mi casa (que no es precisamente un palacio), llegamos a Errachidia. La primera jornada fue de toma de contacto, relax en la piscina del hotel y hacernos una ideade la barbaridad que íbamos a hacer a partir del día siguiente junto a otros 200 locos. No sabíamos casi nada de las etapas hasta momentos antes de cada salida.
La primera etapa tenía 15 km, con tres tramos de dunas en los kilómetros 1, 9 y 13. El resto pista de arena, piedra, arbustos y terreno irregular que le costó el abandono a un buen grupo. Merche hizo amistad con una pareja de Mollina y recorrió con ellos la etapa a buen ritmo, y les dio para hacerse fotos y todo. Yo salí sin mirar el reloj en ningún momento, por sensaciones, y estuve en la zona delantera. Al final, un fallo en la señalización del último tramo de dunas hizo que algunos se saltaran parte del camino, lo más complicado, y otros (yo mismo) tuvieran que volver atrás 500 m para retomar el camino. En meta me dijeron que había ganado mi categoría por 15 minutos y estaba 10º de general, lo que me motivó para los siguientes días. El volcado de datos decía que había estado corriendo a 4,15-4,20 mtos/km.
Un rato de piscina, y enlace por medio de 4X4 y dromedarios hasta Erg Chebi, inicio de la segunda etapa tras fiesta típica y dormir en jaimas, tras convertir nuestra tienda en enfermería improvisada para muchos corredores, y tras la baja del equipo médico al completo por gastroenteritis.
La segunda prueba era un medio maratón que atravesaba varios poblados de 2-3 casas, con continuas subidas y bajadas de arena compacta y piedra hasta acabar en Merzouga. En el km 15 nos encontramos 3 km de dunas gigantes, que mucha gente tuvo que pasar andando. Los kilómetros finales, llenos de trampas de arena, no respetaron ni a los más preparados. De hecho, el líder se tuvo que parar y se planteó abandonar. Merche siguió con su buen ritmo y su amiga hasta finalizar 3ª de categoría. Yo volví a ganar la categoría y sacar otros 3 minutos al siguiente, subiendo al 9º de la general, aunque necesité ayuda de los fisios por culpa del cuádriceps izquierdo.
Por la tarde los aproximadamente 50 vehículos 4X4 que nos llevaban recorrieron a toda pastilla las pistas del Dakar hasta la duna gigante de Merzouga, donde se celebró una cronoescalada. Era una pared vertical de arena que había que subir trepando “a cuatro patas” literalmente y no puntuable para la general. Fue divertida pero nos reventó.
La última etapa fue infernal. Enlace de una hora en 4X4 hasta la salida en mitad de la nada para recorrer 26 km casi rectos y picando hacia arriba todo el tiempo. Lo único que veíamos eran las montañas de Argelia al fondo sin ninguna referencia más. Imposible calcular distancias. Al final se corría por el cauce seco de un río que castigaba mucho si no cogías la trazada buena.
Merche corrió un rato con su amiga de Mollina y otro con un corredor de Madrid que lleva más de 100 maratones en sus espaldas. Acabó sola por sendas pájaras de sus acompañantes. Finalmente 4ª de categoría. Yo seguí a lo mío, acompañando a la campeona de España veterana de medio maratón hasta el km 10, cuando decidí aflojar a 5 mto/km y controlar, ya que estaba abusando el mismo cuádriceps tocados de días anteriores. Saqué otro minuto más de ventaja y 9º final en la general, 1º de la categoría y 20 minutos de ventaja.
Para terminar una “barbacoa” o algo así en mitad del desierto, entrega de trofeos y celebración que casi empalmó con un larguísimo viaje de vuelta de 24 horas. Experiencia recomendable totalmente como carrera, aventura y vacaciones. Y, por si fuese poco, me han regalado la inscripción al Maratón Sevilla 2019.


lunes, 15 de octubre de 2018

Vodafone Meia Maratona de Lisboa 2018


14/10/2018
Bajo la amenaza del huracán Leslie nuestro compañero Salvador Alba y su hermano tomaron este domingo la salida del medio maratón de Lisboa , carrera complementaria del Maratón de Lisboa que se celebra al mismo tiempo. Era el segundo medio maratón en dos semanas para Salva, pero esto no es algo nuevo para él. Nuestro profesor llegó con una buena marca de 1:37:15. La salida fue multitudinaria, siendo la misma para distintas distancias, y no pudo coger velocidad de crucero hasta el kilómetro 3. Un buen entrenamiento para el cada vez más cercano Maratón de Málaga.

VI CARRERA URBANA EL TORCAL - LA PAZ MALAGA


14/10/2018
A las diez de la mañana salía de la barriada del Torcal esta carrera organizada por las asociaciones de vecinos y de comerciantes de este distrito de la capital. Llovía en los minutos previos y diluvió durante la prueba, pero esto no echó para atrás a los 650 corredores que terminaron la prueba, de 10 kilómetros de distancia. 
Cuatro compañeros tomaron la salida. César Díaz fue el primero de ellos con 41:00, Antonio Leiva 43:50 y quinto de su categoría, Curro Burgos 45:50 y Fco. Manuel Serrato con 48:02.
Los ganadores absolutos fueron Esteban Milena con 33:01 y Janine Lima con 38:16.

domingo, 14 de octubre de 2018

101 Civitas Urso


Por Mauricio Casas

Advierte el dicho popular, “Manolete, si no sabes torear, pa que te metes”.
Pues algo de esto, nos debió pasar a nosotros el pasado Sábado. Cierto es que ya llevamos mucho tiempo realizando rutas de diversa dificultad y desde que este grupo comenzó a rodar con la sana intención de combinar los entrenamientos de carreras con las salidas en bicicleta, ha habido un antes y un después, pero nunca nos habíamos enfrentado a un maratón XC de 70 km.
El día anterior Herminia, Paola, Blas y el que escribe, se pusieron en camino para llegar a Osuna, con tiempo suficiente para retirar las bolsas de corredor y las acreditaciones, al día siguiente nos acompañarían también Patrícia y Jose Carlos.
Llegamos con tiempo para comer, alojarnos en el hotel y luego por la tarde recoger los dorsales. Por la noche paseo, bueno lo que nos permitió la pobre Herminia que iba con muletas, cenamos y a la cama tempranito que al día siguiente había que madrugar.
La mañana se levantó buena, el desayuno bien y en cuanto llegamos al hotel, allí estaban ya Patri y Jose preparados también. Nos despedimos de Hermi y directos a la salida, que se dio en el Parque San Arcadio de la localidad de Osasuna.
Salida puntual en dos grupos, los primeros los que se enfrentarían al 101, y cinco minutos más tarde los de la ruta “corta”, con 72 km al final, que se hicieron duros y peligrosos, como más de uno pudo comprobar.
La salida recorrió parte de la localidad, saliendo en pocos minutos a los carriles, guiados por la policía y una vez en estos, pedales para que os quiero.
Uno que ya conocéis la tarde anterior se la paso diciendo aquello de “esta no es mi guerra, yo voy a ir con las chicas, no pienso tirar,....” si, nuestro Blas, no cumplió con nada de lo que dijo y fue dar la salida lanzada y perderse con el resto de corredores. Nosotros nos quedamos con nuestras chicas, pues no era plan de dejarlas solas en esta primera ocasión y gracias a Dios que no lo hicimos, porque la cosa se complicó y bastante.
Los primeros kilómetros fueron relativamente fáciles, con alguna pendiente al 8’5%, pero con ninguna dificultad técnica, hasta llegar al primer avituallamiento y control de paso. A partir de aquí el recorrido comenzó a ponerse más difícil, por un bello paraje, pero sin la presión de estar compitiendo, lo que hizo que disfrutásemos del camino, las vistas y el entorno de la sierra.
Como es característico de este grupo, nos fuimos esperando los cuatro en cada alto que subíamos, de forma que cada uno marcase su ritmo de subida, pero reagrupándonos en la cima de cada alto. Así fueron pasando los kilómetros y las horas, aunque después de la subida del segundo puerto, ya José Carlos tuvo el primer susto de la jornada, cayendo al suelo, por despistarse un segundo, para localizar a Paola, y es que el campo y la bici son como el jabón y el mármol, en cuanto te despistas te vas al suelo. Seguimos subiendo para coronar el segundo alto de la jornada y ya en esta zona comenzaron a alcanzarnos los primeros participantes de la ruta larga, hasta llegar a coronar. Justo en ese momento y estando en el avituallamiento fue cuando nos llegó la noticia de la caída importante de Blas, el cual tuvo que abandonar, pues estaba maltrecho y la bici tocada, y aunque intento seguir en carrera, le fue imposible, cuando además iba tercero de su categoría y creo que lo habría logrado esta vez también.
Como había pocas noticias de él, Paola y yo comenzamos a tirar, para intentar llegar a él, y saber como estaba, distanciándonos de Patri y José Carlos, ademas en ese momento también nos dijeron que Paola iba tercera de su categoría, el sol comenzó a pegar de justícia y los kilómetros iban haciendo mella en nuestros cuerpos. La bajada por donde cayó Blas se las traía, estaba señalizada como muy peligrosa y pese a todo no fue el único que se cayó. Pasamos por ella y llegamos al control de avituallamiento justo en la presa de la Puebla de Cazalla, allí nos informaron que ya habían evacuado a Blas al hospital, pero que estaba bien, magullado y con cortes, pero bien. Paola y yo decidimos seguir la carrera y no esperar más tiempo, pues sabíamos de la dureza que nos quedaba y queríamos llegar lo antes posible.
Lo que pintaba como una dura subida, realmente y al ser por asfalto fue mucho más fácil, de hecho y una vez que pasamos por el punto de control 2, que ya pensamos que sería fácil hasta llegar a Osuna, se convirtió en la parte que se hizo agotadora, interminable y fea, discurriendo por entre matorrales, algún bosque de pinos donde la tierra estaba muy suelta y algunos arroyos escarpados y con difícil paso. Pero ya quedaba poco y deseábamos llegar. Llegando a Osuna nos hicieron tirar por una vía no acabada del AVE, y por algunas calles periféricas de la localidad, para hacernos finalmente subir a las canteras del pueblo, donde se rodaron algunas escenas de Juego de Tronos y donde el que pensó el recorrido se quedó a gusto, porque vaya zona fea, peligrosa después de casi 70km y con las fuerzas justas. Por fin volvimos a las calles del pueblo, pasando por mitad de la plaza de toros y llegar finalmente en un tiempo de 6:32, sin incidentes y sin caídas por nuestra parte.
Llegados a la meta, nos confirmaron el tercer puesto de Paola, quien subió al cajón para recoger su merecido premio.
Nos quedamos a esperar a Patri y José Carlos quienes finalmente llegaron con un tiempo de 8:11 y algunas caídas por parte de ambos, incluso llegaron cada uno por su lado, ya que en la última parte se perdieron, pero la acabaron que era lo importante.
En resumen, carrera complicada, técnica y difícil para ser nuestra primera participación, las fuerzas justas y ya con más calma, algunos se borran o “desapuntaran” para siempre de este tipo de pruebas. Por mi parte creo que repetiré, pero ya en la próxima temporada.
Fin de semana con luces y claros como el tiempo del mismo, pero con una experiencia adquirida importante.




miércoles, 10 de octubre de 2018

Renovación de Licencias de atletas de la Federación Andaluza de Atletismo


10/10/2018
Estimados compañeros, una vez renovada la licencia de club en la federación de atletismo, a nivel territorial, se abre el plazo para la renovación de las licencias de atletas. Esta temporada tiene la particularidad de que tendrá una duración de 14 de meses, desde el 1 de noviembre del 2018 al 31 de diciembre de 2019. Esto supone un aumento de la cuota sobre el precio de la temporada que termina.
El que quiera obtener la licencia de atletismo, ha de comunicarlo y abonar la cuota correspondiente antes del 29 de octubre. 
Desconocemos las cuotas de las federaciones de montaña y de triatlon, que como sabéis van con el año natural y no las conoceremos hasta diciembre, por lo que ahora mismo sólo os podemos comunicar las cuotas sin licencia y con licencia de atletismo. Os facilitamos las mismas, señalando que en reunión de la Junta Directiva se acordó mantener la cuota sin licencia en 15 euros, así como mantener la licencia con la Federación de Montaña, en detrimento de la ofertada por la Federación de Atletismo para la modalidad de Trail-Running.

Cuota sin licencia : 15,00 euros
Cuota con licencia de atletismo: 89,00 (15,00 + 74,00).

Podéis realizar el ingreso en la cuenta general del Club Atletismo Arroyo de la Miel: ES57 3023 0409 93 5592039001 y comunicarlo al club vía correo electrónico

Os adjuntamos la circular de la Federación con las tarifas, fechas y procedimientos.

La Junta Directiva del CA Arroyo de la Miel

lunes, 8 de octubre de 2018

33º Medio Maratón de Marbella-Campeonato de Andalucía de Medio Maratón


7/10/2018
Ayer se celebró en Marbella el primer medio maratón de la temporada, puntuable para el Campeonato de Andalucía. Además se celebró una carrera de 10 km. El horario de las pruebas era especial, a las 19:30 los veintiún kilómetros y a las 21:00 los diez, para escaparse de las horas más calurosas del día. El recorrido era nuevo, un circuito de 10,5 km, casi lineal por la avenida central de Marbella con las excepciones del paso por el casco antiguo -el kilómetro más duro- y algún añadido fuera del eje central para cumplir la distancia. Con tres giros de 180 grados, el perfil es sufrido, con dos cuestas duras entrando al centro y largas pendientes subiendo. Siendo una ruta tan urbana la asistencia y los ánimos del público estuvieron presentes siempre, acompañando a los corredores.
Nuestro club tuvo una buena presencia con quince participantes, todos en el medio maratón, excepto María Jesús Márquez que prefirió los 10 km. Los resultados fueron excelentes.
Por clasificación en sus categorías destacamos a Silvia Cañadas, primera en el campeonato y en la general como Veterana C con 1:34:18, Jose Antonio Berrocal primero Veterano G en el campeonato con 1:41:34, Blas Correal segundo Veterano E con 1:28:18 y Mercedes Marquez segunda veterana D con 1:57:27.
Terminaron el medio maratón 1200 atletas. Los ganadores fueron Cristobal Ortigosa con 1:10:43 y Lola Chiclana con 1:21:30. La carrera de diez kilómetros tuvo como ganador a Ignacio Gonzalez con 33:49 y Lorena Marcen con 48:00.









lunes, 1 de octubre de 2018

II CÑT Cross Trail- Cañete La Real



29/9/2018
Por Antonio Burgos
Desde el pasado Trail Nocturno de Casares este verano no había competido en otra carrera por montaña, y con la cabeza puesta en el Maratón Alpino Jarapalos del próximo noviembre, elegí el CÑT Cross Trail como parte de la preparación. No son terrenos similares ni perfiles comparables pero por fechas venía bien. La prueba se llama cross trail por que el recorrido tiene tramos perfectos para un circuito de cross, hay muchos tramos de carril y los senderos técnicos son breves.
La carrera empezó a las 10:30, tarde para mi gusto; en setiembre todavía hacer calor y se podría aliviar saliendo una hora antes. Hay dos distancias, doce y veinticinco kilómetros -al final salen veinticuatro- y la salida es común para las dos.
El comienzo es duro, dos kilómetros hasta llegar a un pinar, la parte más bonita y sombreada. Es en esta zona donde está el circuito de cross y más se disfruta corriendo. En el km. 7 se sale de los arboles y ya el resto del camino es con poca sombra y vegetación. Luego una zona de subidas y bajadas hasta el km 11,5 y después la bajada mas larga, casi toda por carril hasta el 15,5. Ya el calor empieza a hacer efecto pero los frecuentes avituallamientos evitan sustos a los corredores. Los de la prueba corta ya nos han dejado y nos alejamos del pueblo para subir a un monte, hasta las antenas telefónica. Es una subida larga pero no demasiado dura; sigue siendo el sol el principal castigo. Yo ya voy cargado y la bajada por carril ya no la hago con mucha alegría. Llego a la carretera de entrada al pueblo con sus cuestas de rigor y paso final por el Castillo Hins Canit hasta la plaza del Ayuntamiento. mi tiempo es de 2:54 en 24 km. y 900 metros de desnivel. La organización es generosa y muy atenta con abundantes bebidas, cervezas y una gran paella para los corredores.
La semana que viene Medio Maratón de Marbella.

sábado, 22 de septiembre de 2018

SUBIDA A LA CANTERA FERIA DE SAN MIGUEL 2018


21/9/2018
Ayer se celebró en Torremolinos la última de las carreras de su Feria de San Miguel. Esta corta pero dura subida a la cantera es una trepidante competición con su dos caras, la subida y la bajada que pone a prueba las rodillas de los participantes. Por parte del Club Atletismo Arroyo de la Miel corrieron Juan Carlos Gallardo, de la sección de Montaña, que hizo en 32:00 y José Antonio Fdez. Berrocal con 32:50. La distancia de la prueba es de 6.800 metros y 200 de desnivel. Los ganadores fueron Juan Carlos Cabello con 24:06 y Carmen Aguilar con 31:33.

CARRERA POPULAR FERIA DE SAN MIGUEL 2018

Foto de Atletismo Bahía
16/9/2018
Con una semana de retraso informamos de la exitosa participación de Antonio Jesús Leiva y José Antonio Berrocal dos veteranos que siempre están arriba en las clasificaciones de su categoría. El pasado domingo subieron juntos al podio de Veteranos C, Leiva en segundo puesto con 26:17 y Berrocal en tercer lugar con 26:45. La distancia oficial de la prueba es de 6300 metros. Los ganadores fueron Alejandro Cañas con 20:13 y Hanah Holmes con 22:54.

viernes, 21 de septiembre de 2018

IX Media Maratón Ciudad de Guadix


18/9/2018
Federico Melgares nos remite esta breve crónica de su participación en este medio maratón:

Estamos a domingo  16 de septiembre y acá se inicia la temporada , en Guadix, ciudad hermosa donde las haya, y acogedora.El día empezó muy nublado y fresquete, pero cuando levantó , eñl calor se hizo notar.
La carrera es durilla , tiene unas subiditas que se hacen notar cuando llevas ya un rato...pero se trata de disfrutar del evento , y se disfrutó, ya lo creo .

El tiempo fue de unos 1.44.02, mi mejor resultado en ese lugar, me mantengo, y esto me impulsa a buscar más...que ya las tengo.Pero esta por ser la primera...sin contar Vera..tiene ese algo de especial que la hace imprescindible cada año.Venga saludos a tod@s...Nos vemos por esos caminos.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Campeonato Mundial de Veteranos Málaga 2018. Medio maratón




Entrega de medalla de oro al equipo español W55
16/9/2018
Por Blas Correal
Los seis integrantes del Club de Atletismo Arroyo de la Miel han tenido una desigual participación en la prueba reina del Campeonato del Mundo Master que se viene celebrando en Málaga desde el 4 de septiembre. La prueba de hoy ha sido el medio maratón. Con una participación de 1100 corredores de todas las categorías, 231 han abandonado por la alta humedad y el calor sobrevenido. Entre esos abandonos están Manolo González que se retiró en el km. 10 y Luis Enrique, que tras una accidentada salida en la que fue derribado y pisoteado por varios corredores, consiguió recuperar el ritmo pero lastrado por las magulladuras fue perdiendo fuelle hasta que decidió esperar a su amigo de Baños (Cantabria). Igual que le pasó en el 10.000, Luis tuvo que ayudarlo en el km.16 tras sufrir un desvanecimiento que requirió la asistencia médica. A partir de ese momento Luis decidió quedarse con él y renunciar a la prueba. Rafa Comino arrastraba una lesión de isquios y le ha pasado factura. Se ha parado en varios ocasiones, pero ha terminado con un tiempo de 2 horas 00'7".
Peluki ha terminado con un tiempo de 1 hora 34'05",  lejos de sus expectativas, pero muy disgustado con el trazado de la carrera y la mala distribución del avituallamiento, en donde había mucha distancia entre el segundo y el tercero, que con la humedad que ha habido durante la prueba ha ocasionado numerosos abandonos.
En lo que respecta a mi participación, he hecho 1 h. 28'50", teniendo una sensación agridulce, cruzando el km 10 a 40' "pelao" , pero yendo de más a menos, pasando factura en los últimos 6 km.
La única alegría de la jornada la ha protagonizado Hermi, que con un tiempo de 1h. 49'50" ha entrado entre las tres primeras españolas consiguiendo el oro por equipos en la categoría W55. No tenemos documento gráfico de la entrega, porque se ha demorado cerca de tres horas la publicación de las clasificaciones y la entrega se ha realizado fuera del horario establecido. Si han recogido su medalla y la equipación que le corresponde por el podium obtenido.
 


domingo, 9 de septiembre de 2018

Campeonato Mundial de Veteranos Málaga 2018. 10.000 en ruta



9/9/2018
Hoy hay una bonita historia que contar. Ha sido esta mañana en el 10.000 en ruta de los Mundiales de veteranos. Hemos tenido a Rafa Comino y a Luis Enrique en la salida. Comino sigue disfrutando la experiencia y llegó con 46:43 a meta. Estamos a principio de temporada y es todo un reto mantener esta intensidad competitiva de nuestros dos compañeros. Y todavía les queda el medio maratón.

Y ahora la historia. La pareja de Luis es cántabra y los dos siempre pasan unos días en Barros, cerca de Los Corrales de Buelna. Allí conocieron a Goyo Saiz Sánchez, un gran atleta veterano M60, que el pasado miércoles fue campeón mundial en la prueba de cross. Hoy se han encontrado para correr juntos el 10.000. Esta es la crónica de Goyo: 


Goyo no está en las clasificaciones por haber sido ayudado suponemos. Luis Enrique sí quedó registrado en meta con 46:11.

V TRIATLÓN RINCÓN DE LA VICTORIA



8/9/2018
Por José Carlos Calderón

Un año más en el triatlón de Rincón de la Victoria. Día de tormenta en toda la provincia de Málaga. Con una buena mar y temperatura agradable, no había mayor problema salvo el peligro en el tramo de bicicleta. Mis objetivos, los de siempre en el triatlón, terminar, no lesionarme y disfrutar a tope de los tres deportes.
La salida muy dura con mucho contacto físico, tortas y patadas para coger una buena posición. Hasta la primera boya muy bien pero varios golpes en el gemelo derecho me hicieron ser más prudente y me quedé más rezagado, saliendo en las posiciones de cola.
Tras la primera transición a bicicleta rodando a cerca de 30 km/h no consigo mejorar muchos puestos y ello pese a llegar a rodar a ratos a 40 km/h. El recorrido tenía dos subidas a el Cantal y el resto llano.18 km.
Por fin, a correr, 5 km, por el paseo hacia la Cala, por los túneles. Dos vueltas y llegada esprintando.
Al final sin problemas de lesiones y salvo el frío de estar todo el rato mojado muy bien.
Una gozada competir en una disciplina tan dura. Los resultados lo de menos, 1 hora 26 minutos, que para 750 metros de nado, 18 km de bicicleta y 5 km corriendo no está mal.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Campeonato Mundial de Veteranos Málaga 2018 Cross



Fotos y video de Mauricio Casas

5/9/2018
Desde ayer lunes se están celebrando en Málaga el Mundial de Veteranos. Muchos clubes de la provincia están presente con sus atletas y nosotros tenemos a seis mundialistas: Herminia Galán, Manuel González, Blas Correal, Rafael Comino y José Garrido. La primera prueba en la que han participado es el Cross que se ha disputado hoy en Los Pinos de Torremolinos. El circuito es el mismo del Cross Internacional, dos vueltas con 8000 metros en total. Nuestros debutantes han sido Luis Enrique Lérida y Rafael Comino.
Luis no pudo rendir como a él le hubiera gustado, sin correr a gusto nunca, cansado las cuestas se le hacían demasiado duras, además hace mucho que no hace campo a través y todo se junta. Aún así llegó en undécima posición con 27:26. El ganador fue el español, malagueño y viejo conocido Javier Díaz Carretero con 24:42.
Rafael Comino, que en campo a través es nuestro más experto compañero, terminó el circuito en 35:46.
Aparte de los resultados debe ser toda una experiencia ser parte de una competición de esta categoría con atletas de todos los paises. Nuestra enhorabuena a los dos.
La próxima cita en este evento para nosotros es el 10.000 en ruta, el sábado 9 a las nueve de la mañana en el estadio Ciudad de Málaga. Repetirán Luis y Rafa. El resto se reserva para acompañarlos en el Medio Maratón el día 16.

lunes, 27 de agosto de 2018

40ª CARRERA FERIA DE MIJAS


26/8/2018
Ayer se celebró en Mijas esta veterana carrera con 40 ediciones de historia, que marca el arranque de la nueva temporada. Es un recorrido con muchos giros por las calles empinadas del pueblo. La distancia a cubrir es de 4.500 metros. Nuestro club tuvo a cuatro representantes en la competición. Por tiempos el primero de ellos fue José Manuel Fdez. Cotrina con 16:14, José Garrido con 17:45, Francisco Javier Burgos con 19:14 y Mercedes Márquez con 22:30. Los ganadores absolutos fueron Javier Díaz Carretero con 13:17 y Estela Navascués con 15:11.

Francisco Javier Burgos nos manda está crónica directa:

"Hoy he participado en la 40ª edición de la Carrera de la Feria de Mijas. No la conocía, pero animado por nuestra amiga Susana Segovia y Silvia Cañadas, me inscribí, aunque ellas no se decidieron. Hubieran hecho podio. Luego lo comenté con Peluki, en preparación para el mundial de media maratón, y se animó. Fuimos juntos desde el Polideportivo de Benalmádena. Iba con cierto temor, advertido de las cuestas y la dureza, aunque es una carrera muy corta. En verano es difícil correr para los que no soportamos el calor. Nos encontramos apenas llegar a dos compañeros del club, Cotrina y Mercedes. En la previa, carreras de infantiles en la plaza y la típica foto con el burrito. También con la gente de Cudeca y en fin, un ambiente espléndido. La carrera comenzó a las 11:30 ya con mucho calor, pero siendo tan corta, las cuestas apenas se notan. Me hubiera gustado dar algunas vueltas más. No forcé demasiado, solo lo justo para disfrutar. Los resultados como siempre son lo de menos para mí. Había mucho nivel, se ve que hay hambre de carreras. Siempre ayuda correr arropado y animado por público. Mijas, que he visitado muchas veces, por trabajo y de deporte  con la bicicleta, merece una contemplación más sosegada. Seguramente repetiré."





sábado, 28 de julio de 2018

IV CARRERA NOCTURNA VVA DEL TRABUCO


27/7/2018
Ayer nuestro compañero Rafael Comino y su hijo Pablo participaron en esta corta pero intensa carrera de Villanueva del Trabuco. La salida de la prueba  es a las 22:00, huyendo del calor del interior de la provincia. Había un abanico de cuatro distancias a correr para todas las edades. Los Comino participaron en la más larga, de 6.000 metros. 
Pablo se codea ya entre los grandes del atletismo provincial y regional y no suele andar lejos de los podios. En esta ocasión finalizó en tercer lugar con un tiempo de 20:52, sólo superado por Cristobal Ortigosa 19:32 y Raúl Ortiz con 20.18. la ganadora femenina fue teresa Velasco con 23:54.
Por su parte Rafa Comino mantiene su buena forma durante toda la temporada con un octavo puesto en su categoría y una marca de 26:22.

lunes, 16 de julio de 2018

II Nocturna Sierra Crestellina. Casares


14/7/2018
Por Antonio Burgos

El año pasado por estas fechas conocí el trail nocturno en Genalguacil. La experiencia deportiva, el ambiente festivo en estos pueblos el día de la carrera y el buen trato a los corredores me satisfizo tanto que el pasado sábado, no pudiendo repetir por fechas Genalguacil, participé en la Nocturna Sierrra Crestellina de Casares., organizado por el Ayuntamiento y el Club Sierra Bermaja Trail. Es un recorrido corto, de 11,7 kilómetros y 600 metros de desnivel, con pocos tramos complicados. La salida y meta fue en el Polideportivo Municipal, con piscinas abiertas, dj, y barra para corredores y acompañantes desde las 18:00. 
Tomamos salida los 260 corredores a las 21:40 subiendo por las empinadas cuestas del pueblo hasta salir a la carretera y meternos en un carril de casi cuatro kilómetros y 300 de desnivel, donde estaba el primer avituallamiento. Seguíamos por una larga bajada por carril de 2 km. para encarar los tramos más duros, una escarpada senda de 500 metros que nos lleva al Refugio y una bajada técnica, La Consalba, de 1 km. donde había que tener cuidado por la tierra suelta del sendero, que finalizando se ocultaba entre los palmitos, hasta el último avituallamiento. Ya sólo quedaba volver al pueblo por la parte baja y recorrer las calles de vuelta hacia meta.
Mi tiempo fue 1:27, me sentí bien y fuerte en todo momento, apretando al final quedando en el puesto 76 absoluto y 14 de mi categoría. En meta había toda una fiesta con música en directo hasta las tantas de la noche. 
Recomiendo este tipo de carreras a los compañeros del club de montaña, acostumbrados a largas palizas de 20 o más kilómetros. Además es una buena ocasión para, como hice yo llevar a la familia y conocer nuestros pueblos.